El Tomás Cárdenas que yo conocí.
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- Creado: Domingo, 21 Julio 2019 17:34
- Publicado: Domingo, 21 Julio 2019 17:34
- Escrito por Jesús Alvarez López
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Ha muerto Tomás Cárdenas García. Guardo gratos recuerdos de aquel hombre de mirada limpia y azul, que comenzó a dirigir el Partido en Villa Clara en 1985, el mismo año en que comencé mi vida laboral en CMHW. Muchas veces lo anecdótico retrata mejor que mil palabras. No olvidaré jamás aquella noche de mis primeras semanas en el oficio en que me quedé solo en mi propuesta, vetada por todos los jefes hasta que Cárdenas me dio la razón y se resolvió el problema en pocas horas. Viví decenas de vivencias en el Niva junto a él en constantes recorridos por los campos y especialmente por las montañas del Escambray cuando se iniciaba el Plan Turquino. Como olvidar aquella vez que en la empresa pecuaria La Vitrina le preguntó a mi experimentado colega del periódico Vanguardia por qué no criticaba a la agricultura y tras su respuesta jocosa me soltó: -Y tú al revés, lo criticas todo. A sabiendas de que no era justa su apreciación le respondí: “Bueno secretario, así el pueblo se entera de lo que está bien por el periódico y de lo que anda mal por la radio y está mejor informado”. Sonrió y a partir de ese día me apodó Distinguido, palabra que puso en la dedicatoria de los dos libros que me obsequió. El primero fue una sorpresa, días después de haber sido liberado del cargo de Primer secretario en el verano de 1994. No pude contenerme e incriminé con duras palabras a “alguien” que se expresó despectivamente sobre él en mi presencia. Supe después que su esposa Naida Orozco lo había escuchado todo y al parecer el compañero Cárdenas quiso agradecerme el gesto con su dedicatoria en “El diario perdido de Carlos Manuel de Céspedes”. El segundo fue “Collar de piedras” sobre el pedraplén de Caibarién, de su propia autoría.

Yo siempre voy a recordar a Cárdenas con cariño, no solo porque soy del bando de los agradecidos sino, porque constaté su infinita lealtad a Fidel y porque nunca conocí a nadie más austero. Hasta el aparato de video que recibió una vez de regalo del Comandante en jefe indicó instalarlo en el Salón de reuniones “porque allí era más útil”. Claro, si el llegaba a oscuras a la sede del Comité Provincial del Partido todos los días y trabajaba hasta altas horas de la noche. Así que compañero Tomás Cárdenas, mientras viva, no olvidaré jamás sus nobles gestos su firmeza de principios y su acrisolada conducta. . Descanse en paz y envío mis condolencias a su viuda Naida, a sus hijos y a todos los que sienten su muerte


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