Escrito por Marta Anido Gómez-Lubián, promotora cultural, profesora e historiadora
Existieron en Santa Clara otros tipos populares, pero que eran respetados como trabajadores y recibían con complacencia sus apodos.
Entre estos estaban cosita y el bolo.
Estos eran dos cocheros de los tantos cocheros que existían en la ciudad y que tenían su piquera en el llamado callejón de los coches, hoy Alfredo Borrero.