Cuidar las aguas
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- Created: Wednesday, 20 February 2019 15:27
- Published: Wednesday, 20 February 2019 15:27
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Escrito por: Martha Abelina Hernández
De las aguas, su calidad y distribución depende en el planeta Tierra la vida, los seres vivos, llámense animales, plantas o humanos requieren del vital líquido para subsistir.
Este recurso natural, sobre explotado muchos y mal tratado por otros, requiere en estos tiempos, hasta las más remotas regiones del mundo, una atención esmerada para su prevalencia y disponibilidad. Villa Clara no escapa a la desidia del hombre, por doquier y ante los ojos de todos son muchas las personas que vierten a ríos, presas y micro presas, residuos domésticos o de construcción.

Ciudadanos inescrupulosos pinchan tuberías para conectar redes propias, sin valorar que ese acto provoca múltiples daños, entre ellos la disminución en la presión con que corre el líquido y por tanto la afectaciones a quienes viven un poco más allá.
Trabajadores de la Delegación Provincial de Recursos Hidráulicos (DPRH), en la provincia, desde hace 5 años andan y desandan por caminos, trillos y lomas restaurando los daños que el tiempo y el maltrato generó en el acueducto, con el principal y sabio objetivo de garantizar el agua necesaria para la vida y la producción de bienes y servicios.
Esta labor lenta, precisa y con alta profesionalidad, en ocasiones es desconocida por las gentes, aun y cuando ven las grandes máquinas levantando tierra, y enterrando anchos tubos, no perciben la importancia de la faena, anónima y silenciosa.
Así poco a poco, casi imperceptiblemente el agua llegó, luego de décadas, a barriadas santaclareñas como Dovarganes, y pueblos distantes de la capital provincial como Isabela de Sagua, por solo citar dos ejemplos.
Dinero del Estado cubano, horas de trabajo, sacrificio y desvelo de muchos adornan esta tareas, la que luego sin consideración alguna es violentada por gentes sin escrúpulos.
Las aguas hay que cuidarlas, porque su calidad marca la diferencia, quizás, entre la vida sana o una enfermedad.
Cuando alguien baña sus caballos en el riachuelo que cruza cerca de su casa está contaminando la pequeña corriente, y genera complicaciones posteriores, al igual que quienes ven en cada reservorio el sitio ideal para lustrar su automóvil.
No faltan los que vierten en las redes de alcantarillado los más variados materiales, al parecer no les tiene en cuentan que esa simple acción puede provocar tupiciones que necesitan entonces de nuevas inversiones y más horas de labor.
La DPRH en Villa Clara tiene establecido un sistema de inspección para detectar a tiempo y multar a los infractores, pero la realidad supera lo establecido. La cuestión no está en evadir al funcionario, cometer la infracción en las horas en que se conoce no cruzan por la zona, la cuestión está en no hacerlo, ni permitir que otros lo hagan.
Los cubanos presumen ante el mundo de ser instruidos, y cultos, en La Mayor de las Antillas no hay analfabetos, todos tienen acceso a la educación gratuita y de calidad, la cultura llega hasta los lugares más intrincados, y un fuerte sistema de salud inunda la Isla, entonces, por qué algunos actúan así.
La disciplina social es necesaria en todos y cada uno de los espacios de la vida, y cuidar las aguas figura entre las necesidades más acuciantes. Todo el mundo se sirve de ellas, y de todos es la obligación de cuidarlas, velar por su calidad, y debe considerarse una obligación ciudadana velar por las obras que hombres y mujeres reconstruyen para el disfrute del líquido, el cual ya escasea en muchos lugares del mundo.
