Pagar el agua
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- Created: Wednesday, 20 March 2019 12:10
- Published: Wednesday, 20 March 2019 12:10
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Escrito por: Martha Abelina Hernádez.
El agua en Cuba es uno de los elementos que el Estado subsidia para beneplácito de la población y las diferentes entidades, esta realidad ubica a los isleños en una posición ventajosa en relación con el resto del mundo.
Tomás Díaz, delegado del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, en Villa Clara, explica que el costo del agua en la Isla es muy bajo, al punto que la Empresa de Acueductos y Alcantarillados, no puede costear con esos ingresos ninguna de las fases del proceso productivo para potabilizar el líquido y su distribución posterior.
Esta provincia, añade el directivo, tiene entre sus peculiaridades que sus aguas, en su mayoría, son superficiales, o sea provienen de embalses o acuatorios, las que requieren un mayor grado de tratamiento para que puedan estar aptas para el consumo o la producción.
Datos ofrecidos por la dirección de esa entidad aseguran que en cada uno de los 13 municipios villaclareños existen oficinas donde los usuarios pueden efectuar el pago del servicio, el cual se estipula acorde con la cantidad de usuarios de la vivienda.
No obstante, un grupo de personas cobran casa por casa la pequeña tarifa, la cual aún parece alta para muchos usuarios, quienes quizás por desconocimiento no sepan que figura entre las más bajas del mundo.
Este pago contempla el beneficio, desinfección, conducción y entrada del preciado líquido a los hogares, dentro de cada casa la responsabilidad es de los propietarios.
Díaz explicó que en el momento de solicitar los permisos y licencias requeridas para la construcción, ampliación o mejoramiento de las viviendas los dueños requieren también el del INRH, acción que muchas veces olvidan y luego lleva a trabajos mal hechos, con posteriores complicaciones.
Asevera el experto que la correcta ubicación de las tuberías dentro de los hogares, tanto las que conducen las aguas de consumo como las albañales marca la diferencia en cuanto a la calidad del inmueble, la salud de sus habitantes e incluso la perdurabilidad de la obra.
El trabajo para que las personas alcancen la cultura necesaria en cuanto al uso, consumo y ubicación de las aguas no puede detenerse, porque aún persisten individuos que hacen caso omiso a las regulaciones, estas indisciplinas provocan en muchas ocasiones tupiciones, desbordes y otras cuestiones, que requieren la presencia de los trabajadores y maquinarias especializadas, con el consiguiente gasto de recursos y tiempo laboral.