Mientras los pobladores de la ciudad de Santa Clara se preocupan por el abasto de agua, líquido vital para la vida humana y los obreros de la Empresa de Acueductos y Alcantarillados realizan sus mayores esfuerzos para mantener el servicio a través de una infraestructura hidráulica que acumula más de un centenar de años en explotación; persisten acciones en el trazado de las conductoras que llevan el agua hasta la ciudad, dignas de ser catalogadas de actos vandálicos o por el lugar de ocurrencia de flagrantes ilegalidades.