La mejor máquina para enfrentar el marabú es la voluntad del hombre
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- Creado: Martes, 01 Octubre 2019 17:48
- Publicado: Martes, 01 Octubre 2019 17:48
- Escrito por Jesús Alvarez López
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Así como Australia se llenó de conejos a partir de una pareja importada por un terrateniente para su disfrute, Cuba recibió una mata de Marabú como planta ornamental a mediados del siglo 19 proveniente de África y llegó a ocupar más de un millón de hectáreas, la sexta parte de la tierra cultivable. Hasta las excretas del ganado vacuno han servido para la expansión de esta planta que no cree en sequía, candela o huracanes. En esta terrible infestación ha habido dejadez y falta de sentido de pertenencia, porque a quien le duelen las consecuencias es capaz de caminar kilómetros con un pico al hombro para sacar de raíz una mata de marabú y evitar que se extienda. Solo la fuerza del hombre motivado es capaz de vencer esta verdadera plaga en tiempos que sería un sueño pensar en aquellos equipos Vanguardia, sumamente gastadores de un combustible que hoy no tenemos. No albergo dudas que desde el 2008 en que comenzó a aplicarse el decreto 259 para la entrega de tierras en usufructo para cualquier fin productivo son decenas de miles de hectáreas las que le arrancaron los fornidos brazos campesinos a los marabuzales, pero se puede hacer más. Y también algunos recibieron la tierra y no han cumplido con los plazos establecidos en el contrato para ponerla a producir.

Recuerdo que varios años atrás en saludo al sexto congreso del Partido hubo un movimiento en el sector campesino que consistía en declarar fincas limpias de esa planta dañina. Fueron miles las que alcanzaron esa condición y sería conveniente a mi juicio revitalizar ese movimiento. No se está trabajando a igual ritmo desafortunadamente en todas las entidades pecuarias y en el sector estatal también se pudiera organizar un movimiento similar, que reforzaría el sentido de propiedad. Hay que declarar las unidades limpias, y poner a competir una vaquería con otra, estimular a los que más chapean y penalizar a los rezagados.
No basta con producir leche hoy si ponemos en riesgo la de mañana porque hay lugares en que las vacas pastan donde pueden acorraladas por el marabú. Para chapear esa planta espinosa hay que estar motivado, estimulado, ver los resultados, y lo principal, que hectárea que se limpie no se vuelva a perder. Al marabú hay que enfrentarlo con roña, con audacia, a fin de cuentas no es autóctono. Para vencerlo, lo más importante es, el espíritu titánico del hombre.


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