Tenemos que revitalizar la cunicultura cubana.


La proteína animal ha sido tradicionalmente el alimento más deficitario en cualquier época y estamos lejos de explotar todas las potencialidades que existen. Esa verdad debió tenerse en cuenta al indicarse por el gobierno central el propósito de lograr 5 kilogramos mensuales de proteínas por habitante como parte del Programa de Autoabastecimiento Municipal. Todos los meses llegan no menos de 10 huevos a cada consumidor, 15 para los capitalinos, un verdadero símbolo contra los detractores de la empresa estatal socialista. Cuando la entidad avícola cuenta con el alimento de calidad a tiempo, las gallinas se encargan de responder con “eficiencia”,  acariciadas por las amorosas manos de las “naveras”. El sistema de convenios para la cría porcina permitió casi triplicar la producción de carne de cerdo del país en poco más de una década, pero no cuenta siquiera con la compañía natural, y habitual en las tres primeras décadas de la revolución del bistec  de res,  y el ganado menor no se ha desarrollado ni lo posible, ni lo necesario. Sobre el pescado repaso textualmente lo publicado en la edición del domingo 3 de diciembre de 1972 en el diario Vanguardia de Santa Clara: “Con la entrega a la población y organismos de 87 mil toneladas de pescado equivalente a 189 millones 129 mil 300 libras, el Instituto Nacional de la Pesca cumplió con un mes de antelación, el plan anual de distribución correspondiente al presente año 1972”. A pesar de los esfuerzos realizados en esta rama, estamos lejos indudablemente de aquellos tiempos en que muchos hacíamos rechazo al pescado en comedores obreros y estudiantiles.

Hoy se impulsa el rescate de los módulos pecuarios en las cooperativas para revitalizar la crianza de diversas especies, entre ellas, el conejo, cuya carne es exquisita además de su alto contenido proteico.
Cuentan que a mediados del siglo 19,  un terrateniente europeo recién llegado a Australia, decidió importar una pareja de conejos  e introducirla en las praderas, pues extrañaba mucho su afición favorita que era la caza. No podía suponer que una década después, en apenas 10 años, la población sería de 700 millones de ejemplares. Nos hace falta beber de la experiencia australiana y multiplicar esa especie.  Difícilmente podría encontrarse otro animal que logre mejor conversión de alimentos en carne. Si es pienso mejor, pero hasta con bejuco de boniato engordan los conejos, y su carne  es nutritiva, sana, sin grasa. Hay que dar mayor impulso a la cunicultura cubana, tomar las medidas que sean necesarias para motivar la cría de estos pequeños animales que cuando la masa crece de verdad, suma miles de toneladas. Los conejos se pueden criar en jaulas hasta en pequeños patios y ni siquiera molestan a los vecinos como otros animales ruidosos y de olores desagradables. Hemos perdido demasiado tiempo, tenemos que revitalizar la cunicultura cubana.

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