El ciclón invisible que ha azotado el tabaco en Villa Clara.



En su reciente visita a Villa Clara el segundo secretario del comité central del Partido José Ramón Machado Ventura vino a chequear las inversiones de la agricultura, pero dedicó una parte de su complicada agenda al tabaco. Es que para la dirección del país está muy claro que exportar es lo que salva la economía y no hay rubro más importante en la agricultura cubana. Cuentan por ahí algunos informes que Villa Clara lleva 18 años sin cumplir el plan de tabaco agrícola. Posiblemente el pudor haya motivado la reducción del tiempo. Al menos este redactor luego de más de 30 años de seguimiento no recuerda una campaña tabacalera de excelencia en Villa Clara desde la década del 80 del siglo pasado, capitaneada por la portadora del record de 147 mil quintales que fue la de 1985-86, después de haber sufrido en noviembre del 85, el azote del huracán Kate, devastador de semilleros y casas de curación. Desde entonces comenzó a azotar un ciclón invisible que hizo caer la producción año tras año hasta llegar a la deprimida producción actual, que se propone esta campaña como un gran reto llegar a las 2 mil toneladas, y lo que es muy importante, superar rendimientos de una tonelada por hectárea que nunca se han logrado.

Creo que el país aceptó a regañadientes que Villa Clara redujera la superficie de siembra cuando todos sabemos que hace falta sembrar más y producir más, tras scuchar los lógicos planteam,iento de que no se podía convivir eternamente con vegueros de secano que durante muchos años recibían insumos y no producían tabaco. Eso está bien, pero en la dirección de la agricultura hay conciencia de que es necesario trabajar con la vista puesta en las potencialidades que son muy superiores y hacerlo con la mayor rapidez posible. Existen grandes productores que conviven con áreas colindantes infestadas de marabú durante años, pertenecientes a entidades estatales o cooperativas, que pueden entregarse en usufructo y convertir las malas yerbas en divisas. Pudiera mencionar nombres pero lo sensato es hacer un levantamiento finca por finca, para sembrar mas y producir más, porque es más compleja la tarea de producir más sembrando menos. En su visita el compañero Machado Ventura insistió en la necesidad de aprovechar el rebrote. Para tener capadura hay que sembrar temprano y la mayor parte delárea se plantará en diciembre y no en noviembre que es el mes óptimo. Por razones objetivas y también subjetivas la campaña no ha comenzado bien. Pero Martí lo dijo “Si el hombre sirve, la tierra sirve”. Es al veguero al que tenemos que atender y cuidar como a la niña de nuestros ojos si queremos rescatar la producción del cultivo más importante de la agricultura cubana.

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